En esta última semana del año queremos dejarte cinco consejos generales para acompañarte en estos días donde se mezclan el cansancio acumulado, la carga mental propia de diciembre y el deseo natural de cerrar el ciclo con algo más de calma.
Sabemos que muchas mujeres llegan a esta fecha sosteniendo más de lo que se ve, y que el autocuidado —lejos de ser una lista perfecta— puede ser un gesto simple, cotidiano y accesible.
Estas recomendaciones buscan ofrecerte un marco ligero, amable y realista para transitar la semana sin exigencias y con un poco más de espacio para ti.
El autocuidado no tiene por qué convertirse en una rutina rígida o en una serie de tareas por cumplir.
A veces, basta con una sola pregunta:
“¿Qué necesito hoy para sentirme un poco mejor?”
La respuesta no necesita ser compleja: beber agua, pausar unos minutos, escribir una frase, pedir apoyo, comer algo que te guste o simplemente no hacer nada.
Lo valioso es la escucha cotidiana, no la productividad del cuidado.
2. No conviertas tus clases en otra exigencia
Para quienes enseñan, esta semana puede ser una oportunidad para ofrecer prácticas más suaves, accesibles y flexibles.
Recordar opciones, validar el cansancio y respetar los ritmos reales permite que la clase sea un espacio de alivio, no un lugar más donde “cumplir”.
Una práctica amable puede sostener más que una práctica intensa.
Mencionar —de forma cuidadosa— que muchas mujeres llegan sobrecargadas no es politizar la práctica:
es contextualizar el cuerpo que tienes enfrente.
Nombrar lo invisible a veces alivia más que cualquier postura.
La carga mental es un fenómeno social, no un fallo individual; reconocerlo abre espacio para la gentileza.
Si deseas incluir un ejercicio de cierre o de proyección para el nuevo año, procura mantenerlo simple y alcanzable.
Una sola pregunta diaria puede ser suficiente:
“¿Qué necesito hoy?”
Un año se construye gesto a gesto, no desde metas inabarcables que generan más tensión que claridad.
La autoescucha cotidiana suele sostener mejor que cualquier plan excesivamente ambicioso.
5. Un deseo para el nuevo año
Que tus clases sigan siendo espacios donde las personas puedan descansar, moverse sin exigencia y encontrarse consigo mismas sin juicio.
Que acompañes con estructura, pero también con suavidad.
Que la autonomía siga siendo el centro de tu manera de enseñar y acompañar.
Cerrar el año no necesita ser un acto grandioso.
A veces, la práctica más profunda es simplemente darse permiso para bajar la carga y seguir el propio ritmo.
Acompañar el cierre del año desde el Yoga implica sensibilidad, criterio y una comprensión real de cómo el contexto emocional impacta en los cuerpos.
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